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Volkswagen y Transpreb, aliados en el progreso

La empresa de transporte de Santa Fe, que fundó Rogelio Bíscaro en 1976, edificó su crecimiento junto a la marca alemana y el concesionario Devol. Su historia.

Por Patricia Osuna Gutiérrez

Ubicada en Villa Constitución, provincia de Santa Fe, Transpreb S.A. es una empresa de transporte que presta servicios desde hace casi 50 años, y que hoy tiene entre sus más de 100 clientes a firmas como Acindar, Siderar, Citrícola San Miguel, Electrodo, Royo y Tubos Argentinos. Con una flota de 72 unidades, el 90% de los camiones de Transpreb son Volkswagen. Entonces, para conocer la historia de esta empresa de origen familiar y su relación con la marca alemana, TruckMagazine.com.ar la visitó en el marco de la acción “En La Ruta del Cliente”, que Volkswagen Camiones y Buses viene desarrollado desde hace varios años.

Rogelio Bíscaro, fundador de la empresa, hoy con 86 años y una vitalidad impactante, comenzó en el transporte de cargas en 1960, con un Bedford, y por entonces no sabía nada de camiones. Hasta los 16 años, Rogelio había trabajado en el bazar de su padre, luego realizó el servicio militar y posteriormente, fue operario de la siderúrgica Acindar. “Allí, luego de dos años como oficial calificado, mi hermano, que también trabajaba allí, me entusiasmó para comprar un camión. Mi comienzo como transportista fue un poco de prepo porque él era el que sabía de mecánica”, recuerda Rogelio. Con sus indemnizaciones, los hermanos compraron otro Bedford y luego se independizaron. “Teníamos sólo el chasis, que era lo que había en la época. Después compré un acoplado y luego lo cambié por un Chevrolet más nuevo. Más tarde, mi hermano tomó su rumbo y yo el mío”, agregó.

En 1966, Acindar exigía unirse a una empresa y entonces los hermanos Bíscaro se incorporaron a Transporte Villa Constitución, una UTE (Unión Transitoria de Empresas) de la que participaban 35 socios, y donde estuvieron algunos años. Como visionario, Rogelio siguió la propuesta de su hijo Oscar, que ya trabajaba con él y lo animó a independizarse. Entonces, en 1976 se fueron de la UTE y fundaron Transpreb. En una primera etapa, ubicados en su barrio, hasta que en 1994 compraron un galpón sobre un predio de cuatro hectáreas en el barrio Neumann, donde están actualmente.

LA RELACIÓN CON VOLKSWAGEN
En una evolución impregnada de trabajo y esfuerzo, a llegar a la crisis argentina de 2001, Transpreb supo sortearla. “Estuvimos complicados, teníamos varias marcas de camiones y vendimos algunos. Y ahí llegó la oportunidad de unificar la flota mediante el concesionario Volkswagen Devol. Nos dieron una buena mano y compramos los primeros 220 y 300 con el motor Cummins americano, y seguimos creciendo. Devol tenía a Carlos Villa, más que un vendedor, un amigo que venía y decía ‘Rogelito, permiso’, y entraba, y así nos vendió unos 50 camiones hasta que falleció. Estamos muy agradecidos con Devol porque nos dieron una mano cuando otros concesionarios no lo hicieron. Nos apoyaron y han permitido nuestro desarrollo por más de 20 años”, sentenció Rogelio.

A su turno, Jerónimo Borda, gerente comercial de Devol, remarcó que el contacto con Transpreb data prácticamente en los orígenes del concesionario. “Crecieron a la par y a partir de ahí, ha transcurrido y evolucionado por las distintas etapas del producto Volkswagen, desde el 220 hasta los más modernos y actuales, como el 25.360”, destacó Borda. Y aclaró: “Hoy por hoy, atravesamos una baja en la oferta de producto debido a las políticas del gobierno actual. Sin embargo, estamos en conjunto planificando compras futuras para que renueven gradualmente las unidades”.

El predio de Transpreb tiene una playa de estacionamiento para 50 unidades. Además, el área administrativa, dirigida por Belén, la nieta de Rogelio e hija de Oscar. La empresa también tiene su taller mecánico, una herrería, la gomería y el lavadero. Además, dispone de tanques de combustible de hasta 60.000 litros, servicio de auto-elevadores, un depósito y el área de salud y nutrición. Transpreb cumple con las normas ISO 9000 y todos los estándares de seguridad.

Actualmente, el promedio del parque automotor de Transpreb es de diez años e incluye modelos Volkswagen 220, 250, 280, 310 y 360 (a los que se suman algunas unidades de Renault y Volvo). “Recorremos desde la mitad del país hacia arriba. En la zona de Cuyo tenemos retorno de cargas. En el Norte está el cliente Cerámica Alberdi y son una base, porque tienen producción todos los días”, comentó Oscar.

EL CONSUMO, ASPECTO CLAVE
Como es sabido, el consumo es la segunda variable en los costos del transporte luego de los sueldos de los choferes. Y en Transpreb están abocados, junto a Volkswagen, a controlar dicho aspecto.

“Estamos permanentemente atentos al consumo, porque tres litros de diferencia en 72 unidades en todo el año, puede significar el valor de un camión y medio”, grafica Oscar. “En promedio, cada camión recorre 10.000 kilómetros por mes. Cuando una unidad se pasa del consumo normal, vamos directamente al escáner… En promedio, los 220 rinden 33 o 34 litros con el semi largo, con 28 mil kilos. Y los 360 están entre 34 y 36 litros, con el escalable al norte, yendo y viniendo cargado”, detalló Oscar.

Rogelio y Oscar, padre e hijo, confirman que el consumo del camión depende en mayor medida de la persona que lo conduce. Y admiten que algunos choferes “van suave” y otros “van más fuerte”. Además, ambos coinciden en que hoy hay carencia de choferes profesionales y con experiencia. Transpreb tiene hoy 75 choferes, con un promedio de edad de 40 años, cada uno con su camión asignado, sin rotaciones.

“El chofer es un socio más, al que le tiene que gustar su trabajo, lo que hacer. Y debe cobrar según lo que indique el convenio. Nosotros no trabajamos a porcentaje. Tenemos siete choferes de Tucumán, tres de Catamarca, dos de Misiones, uno de San Juan, seis de San Luis y tres de Córdoba. Somos federalistas (risas)”, indicó Oscar.

“Los camiones ‘viejitos’ con cabina Worker los tenemos bien de mecánica y de la cabina, y los utilizamos para formar choferes porque no los pueden romper”, señaló Oscar. Y a su turno, su padre agregó: “Tener la flota unificada permite solucionar todo. Sacas lo viejo, pones lo nuevo y ya está. Y si un día un camión se queda, se arregla y sigue, no queda parado”.

LO QUE VIENE A FUTURO
A su turno, también brindó su opinión Juliano Ruggieri, gerente comercial de VW Camiones y Buses (ver más aquí). “Transpreb es un cliente referente, de mucha historia. Personalmente, fue el primer cliente que visité en 2005, cuando vine por primera vez a la Argentina. Tenían ocho o diez camiones y querían comprar puro Worker. Estaban muy conformes, se volvieron 100% Volkswagen y hoy tienen una flota de más de 65 unidades de la marca, analizó Ruggieri, de nacionalidad brasileña.

Para nosotros, las empresas familiares tienen un gran valor, porque nacieron muchas veces del propietario, un chofer que impulsó el crecimiento y después se volvió empresario. La relación personal del dueño con el concesionario y con la marca está por encima de cualquier otra situación comercial. Entonces, se vuelve casi una relación familiar, con un acercamiento muy grande con cada cliente. Tenemos los clientes como amigos, no solamente como clientes, y Transpreb es amigo de la marca, sentenció Ruggieri.

De esta forma, cada generación va dejando su impronta en Transpreb. Rogelio fue quien empezó en el rubro. Su hijo Oscar, el que un día lo animó a independizarse y forma su propia empresa. Y su nieta Belén, quien cada día abre nuevas puertas para que la empresa se perfile hacia una nueva etapa, apoyada en las buenas bases que han cimentado.

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